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Beneficios del endomarketing y cómo aplicarlo en tu empresa

Beneficios del endomarketing y cómo aplicarlo en tu empresa

El endomarketing es una forma de hacer marketing que realmente no supone un desembolso muy importante. Si esto te llama la atención, en este vídeo de aquí te lo explico más a fondo. Porque… me imagino que cuando oyes la palabra marketing se te activa la antena y te pones más receptivo, ¿verdad?

A ver, no me voy a andar con rodeos ni misterios. ¿Cuáles son los beneficios de una campaña de marketing al uso? Pues que consigues más visibilidad, más posicionamiento, que incentivas el contacto con el cliente potencial. ¿Sigo? Pues cuando hablamos de endomarketing consigues los mismos beneficios, pero sin gastarte un pastizal.

El endomarketing se trabaja a nivel interno. No se trata de publicar anuncios en redes sociales, en medios de comunicación ni de hacer buzoneo. Se trata de promover el buen nombre de la empresa entre las personas que la componen. Y que sean ellas quienes hagan la publicidad por ti.

Dime, cuando ves una película o serie que te gusta mucho ¿no la recomiendas? Y ¿por qué lo haces? ¿Acaso te llevas una comisión por cada persona que la mira recomendada por ti? Pues no estaría mal, pero no es así. Es algo que hacemos altruistamente. Nace de nosotros. Y lo hacemos porque hemos disfrutado consumiendo ese producto y nos gustaría que las personas a las que apreciamos pasen por una experiencia tan buena como la nuestra. ¿Te suena la situación? Pues gracias a esas recomendaciones existen empresas que ganan dinero. Así que ¿por qué no podría ser la tuya una de ellas?

Crear embajadores

Un embajador es una persona que representa a una entidad, ¿no? Pues uno de tus objetivos debería ser crear embajadores de tu empresa. Y, sin lugar a dudas, los mejores, los más creíbles y los más efectivos son los que están en contacto directo con ella, ya sea porque trabajan en ella o porque colaboran con ella.

Cuando buscas la recomendación de un cliente, ¿qué haces? Pues básicamente buscas que éste viva la mejor experiencia de consumo que le puedas proporcionar, ¿no? Pues cuando quieras crear embajadores también debes buscar la mejor experiencia de trabajo que puedas proporcionar.

No te creas que es algo realmente complicado, pero sí que debes hacer un pequeño esfuerzo al que seguro que no estás habituado: tienes que valorar al empleado o colaborador como si fuese un cliente más. Eso implica que tienes que hacer todo lo esté en tu mano para que su estancia en la empresa sea lo más agradable posible, conseguir que venga contento al su puesto de trabajo, saber cuáles son sus aspiraciones y mirar de darle soluciones para motivarle, darle opciones de crecimiento dentro de la propia empresa, que se sienta valorado y que no se canse de dar lo mejor de sí. Así, en frío, parece un poco utópico, lo sé, pero te aseguro que es cuestión de ponerse a ello.

Poner el endomarketing en marcha

Si consigues generar ese efecto en uno de ellos, verás cuáles son las consecuencias de contar con un embajador interno. Serás testigo en primera persona del poder de atracción que tiene el endomarketing. Porque verás cómo esa persona que va en sintonía con todo lo que representa tu compañía hablará de lo a gusto que trabaja, de lo bien tratada que se siente, de lo motivada que va su puesto cada día… Al igual que cuando ves una peli que te ha encantado, esta persona no podrá reprimir sus ganas de hablar bien del lugar en el que trabaja.

Entonces, la idea es conseguir que el máximo de personas entren en sintonía con la empresa para que empiecen a recomendarla proactivamente. Sin que tú tengas que pedírselo.

Los beneficios del endomarketing

Lo más mágico del endomarketing es que su efecto no se desvanece cuando acaba la campaña de marketing, sino que perdura en el tiempo. Porque, si lo haces bien, el endomarketing acabará formando parte de tu cultura de empresa y será perpetuo. Será parte de tu marca corporativa y siempre seguirá sumando e incluso multiplicando sus resultados.

Esta imagen de marca que se creará será muy atractiva para las personas que todavía no forman parte de tu empresa y, por lo tanto, atraerás el talento sin tener que ir a buscarlo. Sabes lo complicado que es reclutar personas válidas. Imagínate tener una base de datos de personas totalmente cualificadas y con ganas reales de formar parte de tu proyecto corporativo. Es que no tendrás ni la necesidad de hacer público un proceso de selección para cubrir una vacante. ¿Te lo imaginas?

Y por último, creo que no es necesario, pero lo voy a decir igualmente: contarás con personas en tu equipo contentas y motivadas. ¿Sabes lo que eso significa? Pues básicamente que producirán mucho más que las que no lo están. Una vez implementes el endomarketing será cuestión de mantenerlo aunque no es algo estático, por lo que deberás estar atento a los cambios que éste requiera. Pero como eres un neolíder totalmente válido, estoy segura de que esto no es un problema para ti.

Cómo crear cultura de empresa

Cómo crear cultura de empresa

Qué es la cultura de empresa

Es difícil crear algo cuando ni siquiera sabemos qué es. Sin embargo, aunque nunca le hayas prestado atención a la cultura de empresa, te aseguro que ya la estás creando. Las personas y las corporaciones, que recordemos están formadas por personas, comunicamos constantemente. Incluso cuando no queremos comunicar. De hecho, la comunicación humana es tan compleja que no para de generar interpretaciones erróneas y malentendidos si no se gestiona adecuadamente.

Cuando hablamos del entorno corporativo solemos centrarnos en la imagen de marca que básicamente es lo que la empresa quiere transmitir, pero existe otro concepto y me refiero al posicionamiento. Es decir, la percepción y el grado de valor recibido por cada una de las personas que entran en contacto con nuestra empresa. Es decir, nosotros como compañía transmitimos siempre el mismo mensaje, pero cada uno de los receptores lo interpreta a su manera.

La interrelación que se establece entre estos dos conceptos determinará cuál es la cultura de tu empresa. Pero lo más interesante de todo esto es la gestión que se lleve a nivel interno, ya que ésta nos permitirá generar una serie de valores, costumbres, creencias y prácticas propias de la compañía. Así nace la cultura de empresa.

Por dónde empezar

Como te he dicho antes, si tu empresa ya está en marcha, es imposible que ya tengas una cultura de empresa instaurada. Al igual que la comunicación, si se produce libremente, simplemente no tienes el control sobre ello. Sin embargo, si haces un manejo estratégico de la misma, puedes redirigir esa cultura de empresa para conseguir objetivos a nivel interno que mejoren el ambiente de trabajo, motiven al personal, refuercen los lazos laborales, etc. Pero de los beneficios, hablaremos un poquito más tarde…

Lidera con el ejemplo

Para empezar, y sin importar el punto en el que te encuentres, el primero que debe dar ejemplo eres tú. Por lo tanto, como líder, tienes que ser el primero en hacer las cosas que quieres que el resto haga. Es decir, si quieres que se creen espacios de diálogo, haz todo lo que consideres necesario para que los demás los encuentren. Es más, motiva que lo hagan. Invítales a un café y charla con ellos, por ejemplo.

Misión, visión y valores

Por otro lado, tienes que asegurarte que tanto la misión como la visión y los valores de la empresa son elementos que todo el mundo conoce. Y más importante, no sólo eso sino que además los compartan. Tienen que entender el motivo por el cual están ahí y qué pueden aportar ellos al conjunto del proyecto corporativo. Para conseguirlo también te aconsejo que siempre que sea posible motives su involucración en los proyectos y cuentes activamente con sus aportaciones a la empresa. Es decir, que cuando haya que tomar decisiones o consideres que hay que cambiar alguna cosa, incites las lluvias de ideas o que de alguna manera sientan que su opinión es importante. Si se sienten escuchados, hablarán más, sentirán que se les tiene en cuenta y eso hará crecer su sentido de pertenencia, su compromiso y su nivel de ejecución. ¡Qué más se puede pedir!

El conjunto ante las individualidades

Otro punto a tener en cuenta es que siempre tienes que compartir los logros alcanzados para que se perciban como un éxito del grupo y celébralos con ellos para que ese sentimiento se arraigue todavía más. En el caso de los fracasos, tienes que hacer exactamente lo mismo: considerarlos como una mala praxis grupal y no buscar a quién señalar para lapidarlo en la plaza del pueblo. Si quieres crear cultura de empresa debes empezar a dejar de lado las individualidades y pensar en el conjunto.

Por qué crear cultura de empresa

Existen varios beneficios que creo que realmente debes considerar para tomarte en serio esto de lo que estamos hablando hoy. El primero de todos, es que fomentarás el sentido de pertenencia al grupo porque las personas de tu compañía, si van en línea con lo que defiende tu cultura de empresa, se sentirán identificadas y agusto con todo esto. Cuanto mayor sea el grado de identificación, mayor será el grado también de compromiso, motivación y eficiencia.

El segundo gran beneficio es la inversión no monetaria tan brutal que estarás haciendo en endomarketing. Que si no sabes lo que es y te interesaría indagar, te dejo el enlace por aquí para que lo veas. Pero a grandes rasgos te adelanto que consiste en que tus propios trabajadores y colaboradores hagan de embajadores de tu empresa. Vamos, que vayan por ahí diciendo las mil maravillas de la compañía de la cual forman parte.

Esto tiene un efecto mariposa increíble que repercutirá en la reputación de tu empresa y además contribuirá a que atraigas al talento. Si tus empleados sólo tienen buenas palabras para definir el lugar en el que trabajan, ¿no crees que despertarán el gusanillo en aquellos que quieran cambiar de trabajo o incorporarse al mundo laboral?

Como ves, y como te he comentado al principio, la cultura de empresa es un jardín muy amplio que deberás explorar en función de tu sector, del tipo de estructura corporativa que tengáis y de los procesos que sigáis en tu compañía. Además, no es algo que lograrás instaurar la semana que viene, sino que se trata de un proceso que os va a llevar tiempo. O sea que es cuestión de ponerse manos a la obra y empezar con cosas pequeñas para conseguir grandes logros.

La interrelación entre comunicación interna y externa

La interrelación entre comunicación interna y externa

Tanto la comunicación interna como la externa existen en tu empresa (por mucho que las puedas ignorar), se producen a diario y además forman parte de tu imagen de marca. Sí, existe esa interrelación. Es decir, que si eres de los que se han currado un logo súper chulo y después no presta atención al tipo de comunicación que usa, la imagen de marca seguirá siendo mediocre o peor.

La comunicación externa

Tal vez dicho de este modo no la reconozcas. Pero la comunicación externa es básicamente es toda la que se produce desde la empresa hacia afuera. Para ilustrarlo un poquito mejor podríamos hablar de acciones como la publicidad, los colores corporativos, las notas de prensa, los eventos que organiza la empresa, la atención al cliente, la gestión y publicaciones en redes sociales y un larguísimo etcétera.

¿El marketing? Por supuesto. El marketing también forma parte de la comunicación externa, pero, como ves, no lo es todo.

La comunicación interna

Como podrás adivinar, la comunicación interna es la que se produce desde la empresa hacia la propia empresa. Y no importa que seais 3 o 30, porque ésta se produce constantemente. En este sentido y para que no quede lugar a dudas, no sólo me refiero a los comunicados oficiales, no únicamente a la que se transmite desde la gerencia hacia el resto, sino a TODA la comunicación que se produce dentro de tu empresa. Y visto así tal vez te parezca una locura. Y así es, porque estamos hablando de lo que podría ser un gran flujo de información. Pero no te asustes, que vamos a ir pasito a pasito.

La comunicación corporativa

Ahora que ya hemos definido, aunque muy brevemente, las dos variables de la comunicación corporativa, vamos a ver qué tienen de especial. 

Supongo que no es necesario que te explique por qué las empresas hacen marketing, ¿verdad? A esto se le llama comunicación estratégica y recibe este nombre porque se produce con el fin de alcanzar un objetivo. Puede que para conseguir alcance, para proyectar una imagen de marca o para lo que sea, pero a nivel externo.

Bien, pues a nivel interno también debemos mantener una comunicación estratégica. ¿Para qué? Pues para conseguir lo que queramos proponernos a nivel interno: motivación, cohesión de grupo, promover la creatividad, la resolución de problemas… Lo que tú quieras. 

En cualquier caso, y en cualquiera de los dos tipos de comunicación corporativa, cuando tienes un objetivo claro, lo que haces es señalar dónde quieres llegar y, por lo tanto, trazas un camino. Para seguirlo debes designar algunas tareas o acciones a llevar a cabo. Y a este conjunto de pasos se le llama estrategia. Por eso, la comunicación corporativa no es un simple intercambio de información, como algunos creen.

Prestando atención a sólo una de ellas

Está claro que si ahora mismo te preguntara en cuál de las dos inviertes más tiempo y dinero me dirás que en la comunicación externa. Y lo cierto es que es normal porque existe mucha más gente fuera que dentro y, por lo tanto, el flujo de información debe ser mayor. Pero, ¿y si te preguntara cuál es la inversión que haces en comunicación interna? ¿Cuál sería tu respuesta? Porque, sí, amigo mío, normalmente la comunicación interna es la gran olvidada. Pero que no le prestes atención no hace que desaparezca. Sigue ahí y, como te he dicho, se produce constantemente. Y te digo más, la interrelación que existe entre ambas tiene más repercusión de lo que crees. Sin embargo, cuando nos referimos a comunicación interna, en la mayor parte de los casos, el problema está en que no se la convierte en comunicación estratégica y se pierde la posibilidad de utilizarla para alcanzar objetivos corporativos.

Interrelación entre los dos tipos de comunicación

Si tienes al personal insatisfecho y desmotivado, ¿crees que no afecta a tu reputación? ¿Crees que este malestar no se transmitirá a la esfera externa? ¿De verdad crees que la percepción que se tendrá de tu empresa no se verá afectada por esto? En este caso, no estarías cuidando la comunicación interna y te estaría afectando a nivel interno, por supuesto, pero también tendría consecuencias a nivel externo.

Por otro lado, si la comunicación externa la lleva a cabo tu cuñado o tu primo porque te hacen muy buen precio pero no son profesionales de esto, ¿no crees que las personas que trabajan para ti (las que saben estos detalles) tendrán una percepción mediocre de tu imagen de marca? ¿Estás seguro de que esa información no saldrá del núcleo corporativo? ¿Es esa imagen de mediocridad lo que querías conseguir cuando aceptaste la ayuda de tu familiar o amigo? Estoy segura de que eres más ambicioso que eso y que cuando trabajas en asuntos dirigidos a tantas personas, no te quieres arriesgar tanto. Pero, como ves, tus acciones en comunicación externa también afectan a la esfera interna. De ahí la interrelación a la que apelo en todo momento.

La una existe junto a la otra y eso es algo que no podemos cambiar. Así que sólo nos queda lidiar con ello lo mejor posible. Si sabes las normas del juego te será mucho más fácil ganar las partidas.

Lo cierto, es que a simple vista no parecen detalles importantes, ¿verdad? Pero si los vas sumando, poco a poco, te van restando puntos y te van alejando de lo que quieres conseguir como empresario. Menos mal que no todo son malas noticias, porque conociendo esta interrelación está en tu mano darle la vuelta a la tortilla y convertir la comunicación que se produce en tu empresa en comunicación estratégica de verdad.

El “turnover”. Qué es y por qué evitarlo

El “turnover”. Qué es y por qué evitarlo

¿Te acuerdas de cuando nuestros padres nos decían: “estudia y búscate un buen trabajo en el que puedas jubilar?” Pues lamento decirte que esa idea ya no es válida para el siglo XXI. Sigue habiendo sectores en los que es fácil acomodarse, pero cada vez son menos. Esto de empezar a trabajar en una empresa y permanecer allí por 25, 30 o más años; aquella idea casi utópica de tan solo una generación atrás, es una situación cada vez más difícil de encontrar. La realidad es que hoy en día la rotación de trabajadores en una empresa es cada vez mayor y eso se puede leer como algo positivo o negativo, según se mire. En este vídeo indagar en esta dicotomía para que tú mismo valores si te conviene o no. Hoy te presento el turnover.

Qué es el turnover

Este término se acuña al ritmo de rotación de la plantilla. Dicho de otro modo, al periodo de tiempo en el que se da por zanjada la etapa de un trabajador en una empresa. Como habrás adivinado “turnover” es un anglicismo que literalmente significa renovación. Pero si queremos definir este término de una manera más técnica, lo cierto es que es el resultado de un cálculo entre los integrantes de la empresa y los que la abandonaron en un lapso de tiempo determinado (un trimestre, un cuatrimestre, un semestre, un año, etc.)

El turnover se puede dar cuando la empresa despide al empleado o cuando éste decide que es momento de irse y renuncia. En el primer caso deberá justificarse adecuadamente los motivos del despido para evitar que se hable de injusticia y se dañe la imagen corporativa. Además, es posible que se genere un cierto miedo al despido ya que no se acabarán de comprender los motivos. En el segundo, sería conveniente averiguar cuál ha sido el motivo de su dimisión e intentar negociar con el empleado, siempre y cuando la empresa considere oportuno mantener a esa persona en plantilla. En cualquier caso, la formación de un nuevo empleado siempre es costoso para la compañía hasta que éste empieza a ser realmente productivo.

¿Qué es mejor: tener un turnover alto o bajo?

Los expertos consideran que es mejor que este índice se mantenga bajo porque si es muy alto existen varios riesgos para la corporación:

  • Los trabajadores que la conforman se ganarán la fama de personal no cualificado. Parecerá que la empresa no tenga problemas en renovar al personal. Eso se traduce como que no es necesaria mucha formación para trabajar en plantilla. 
  • Se genera un prejuicio para los futuros empleados. No verán un futuro plausible en una empresa en la que la mayoría de las personas no duran mucho.
  • La compañía se puede transformar en un foco de atracción para un perfil de trabajador que no aspira a quedarse por mucho tiempo.
  • La corporación se verá en la obligación de formar continuamente a personal nuevo. A nivel interno un índice alto de turnover también indicará una alta inversión en formación.

A pesar de que el turnover debería estar controlado por el Departamento de Recursos Humanos, o en su defecto por la persona responsable, es un índice fácilmente detectable por el resto de la plantilla. Por lo tanto, si es muy alto, generará una serie de rumores y de malestar que dañaría el ecosistema y la convivencia corporativa.

En definitiva, tener un índice de turnover alto afecta directamente a la calidad y productividad de tu empresa. Es decir, que contar con trabajadores veteranos en tu empresa es reflejo de contar con personas cualificadas y comprometidas con el proyecto corporativo. Además, estas personas conocerán los pormenores de la actividad empresarial y además generarán el efecto contrario: serán un atractivo más con el que tu empresa contará para atraer a nuevos profesionales.

Motivos por los que se incrementa el turnover de las empresas

Como hemos apuntado anteriormente, la marcha del empleado se puede producir por parte de la empresa o del propio trabajador. Por supuesto, si es la compañía la que considera oportuno despedir a dicha persona debe estar muy bien justificado y exponerle los motivos para que no le quede duda y entienda por qué no puede continuar trabajando en tu empresa. En este caso, no deberías preocuparte demasiado porque desde el principio le explicaste las normas de funcionamiento, qué se esperaba de él o ella, etc. Si esta persona no ha cumplido con esos mínimos y no cuenta con una justificación adecuada, deja de ser rentable para el tejido corporativo y es necesario substituirla.

Solamente deberías preocuparte si los motivos del despido se repiten en más trabajadores. En tal caso, tal vez haya alguna norma interna que no esté clara. Si es así, será la propia empresa la que deba rectificar para poner freno a esto sin tener que llegar a echar a media plantilla.

En el caso de que sea el trabajador quien tome la decisión, el análisis deberá ser más profundo. Existen varios factores íntimamente ligados a la comunicación interna que podrían haber provocado esta marcha y que seguramente se podrían haber evitado. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Insatisfacción en el trabajo.
  • Diferencias personales/laborales.
  • Mala organización.
  • Falta de plan de promoción interna.
  • Generación de rumores.
  • Incompatibilidades de perfiles.
  • Falta de motivación.
  • Sin posibilidad de conciliación.

Será necesario tener en cuenta los motivos de su marcha. De esta manera, se podrá trabajar sobre ello y evitar futuras salidas que podrían sacudir el ecosistema laboral de tu empresa y su reputación corporativa.

Cómo disminuir el turnover

Después de ver cuáles son los motivos por los cuales es recomendable tener bajo control este índice pasemos a descubrir cómo podemos hacerlo.

En la mayoría de los casos, el motivo principal por el que los trabajadores de una empresa deciden irse es porque les falta motivación. A veces ésta viene a través de un salario atractivo. En otras ocasiones por tener opción a un horario más flexible. Puede que sea cuestión de contar con un plan corporativo que les permita crecer dentro de la empresa. O simplemente seguir su formación en un entorno profesional. En cualquier caso, cada uno de estos motivos representa una motivación para los empleados y cada uno tiene el suyo. Por eso mismo, porque probablemente no los conozcas todos, tu empresa debería tomar acción para evitar la fuga de talentos:

  • Realiza encuestas. Sobre todo para conocer de primera mano cuál es el estado del ambiente de trabajo y cómo son las relaciones entre los empleados e incluso qué cambiarían o cuáles creen que son los puntos que se podrían mejorar de su entorno. Para conocer cuál es la situación deberías escuchar a quienes forman parte de ella. No olvides que es información de primera mano.
  • Detecta a los líderes naturales. En todos los grupos (ya sean de trabajo o fuera de él) existen roles que se adquieren de manera inconsciente. Deberías ser capaz de detectar a los líderes de tu plantilla para poder conversar con ellos asiduamente. Precisamente estas personas harán las veces de portavoz de un grupo de trabajo/gente y serán interlocutores totalmente fiables.
  • Formación continua. Dales la posibilidad de crecer dentro de la empresa, de especializarse y de adquirir nuevas metas que estén en línea con tu proyecto empresarial. No tengas miedo a que se vayan después de formarse porque si no lo haces por miedo nunca tendrás este punto a tu favor. Además, seguro que quieres a las personas mejor preparadas en tu plantilla y qué mejor que poderlas preparar tú mismo. Y si llegara el caso de que se fueran, seguro que la percepción que se lleve de tu empresa será positiva.
  • Agradéceles y reconóceles el buen trabajo. ¿A quién no le gusta que le feliciten y mucho más cuando se le ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a conseguir según qué? Contar con este gesto generará más motivación. De lo contrario, si no existe este tipo de agradecimiento o reconocimiento el trabajador tal vez no ponga tanto esmero en el próximo proyecto.
  • Págales lo que se merecen. Contar con un régimen salarial acorde a la productividad, responsabilidad, etc. es fundamental. No es cierto que los trabajadores siempre quieran más dinero. Simplemente se les debe ofrecer una escala salarial en la que pueden ascender si cumplen con los requisitos que tu empresa decida imponer. De esta manera no se harán distinciones “a dedo” y quedará a vista de todos por qué unos cobran más que otros.
  • Crea y genera cultura de empresa. Para ello es fundamental trabajar la comunicación interna con especial foco en la identidad corporativa. Una manera de hacerlo es a través de la organización de eventos. Y no tienen por qué ser estrictamente comidas o cenas, sino actividades que requieran más interacción entre las personas que las realicen; así como jornadas deportivas, salidas en grupo, etc.
  • Facilítales la vida. Está claro que debes pensar en tu empresa y en generar beneficio, pero ese modelo cada vez es más obsoleto y menos acertado. Hoy en día ya no tenemos simples trabajadores sino personas con un contexto que deberías conocer para ser más flexible con sus horarios, permisos, días personales, etc. No es lo mismo una persona que vive en casa de sus padres y aún no tiene ninguna responsabilidad que otra que tiene a su cargo personas dependientes y no cuenta con ayuda. Si valoras el talento y el trabajo de esta persona, que tengas en cuenta su situación personal y que le facilites la convivencia entre ésta y el trabajo también se convertirá en un motivo para quedarse.

En cualquier caso, para evitar un índice de turnover alto es necesario trabajar sobre la calidad de la comunicación interna de tu empresa. De esta manera, no sólo conseguirás evitar todos los efectos negativos de los que hemos hablado sino que además podrás beneficiarte de todas las ventajas que una comunicación interna sana puede ofrecerte.

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¿Tienes protocolo corporativo? ¡Dime que sí!

¿Tienes protocolo corporativo? ¡Dime que sí!

Aunque la palabra “protocolo” suele estar relacionada con actos institucionales, con vestimenta o con rituales, se trata de un concepto más amplio. De hecho, si te paras a pensar, en las empresas existen protocolos para casi todo. En cualquier empresa. Porque sin ellos, es muy difícil conseguir eficiencia y muy fácil perder recursos tan valiosos como el tiempo. Por eso, todo lo que implica este concepto cada vez cobra más importancia en las compañías que buscan una gestión eficiente. Por este motivo, hoy vamos a ver qué es esto del protocolo corporativo, cómo puedes adaptarlo a tu empresa y por qué es necesario contar con más de uno.

Pero antes de desgranar este tema déjame decirte que cada semana cuelgo contenido nuevo sobre liderazgo empresarial, así que si perteneces a este colectivo te aconsejo que te suscribas a mi canal y actives la campanita de notificaciones para que te avise el primero cada vez que suba un vídeo nuevo. Estoy convencida de que si eres un líder contemporáneo, te interesará. Pero no me quiero ir del tema que hoy toca indagar en lo que es el protocolo corporativo.

https://youtu.be/9G10WJDGiKE

Primer paso: descubrir qué es

Todos hemos visto por televisión (o tal vez en persona) actos en los que interviene una figura pública y en la que debe prevalecer el protocolo. Pero ¿sabemos lo que es exactamente? No se trata de la manera de vestir, de la manera de actuar, de comportarse, del código lingüístico que se use o de cómo proceder, etc. No no. Se trata de todo eso a la vez. Pero no te asustes, que el protocolo institucional es distinto al empresarial. Bueno… semánticamente sí que es lo mismo, pero la percepción debe ser distinta.

Tal vez ahora mismo estés pensando que en tu empresa sí que se aplica el protocolo porque cuando viene una persona importante seguís una especie de ritual, como hacerle algún tipo de recepción/bienvenida, un paseo por las instalaciones o incluso poner a la vista algún elemento de su lugar de procedencia que le haga sentir más cómodo, como podría ser una bandera, o algo para picar típico de su país, por ejemplo. Evidentemente, eso es protocolo, claro, pero volvemos a hacer referencia al institucional a pesar de que tenga lugar dentro del seno corporativo. Además, es una situación esporádica y esto no es de lo que vamos a hablar hoy. Lo que vamos a ver son los protocolos empresariales, los que son necesarios para mantener la convivencia dentro de la empresa, para que exista un orden y que todos los procesos sean más productivos.

¿Es el protocolo corporativo un elemento importante?

Pues la verdad es que es fundamental, o sea que es más que importante y deberías tenerlo en cuenta cuando decidas cómo va a proceder tu empresa. 

El protocolo define cuáles son las vías de actuación, de comunicación, cuándo se deberán llevar a cabo los procesos comunicativos, a quién dirigirse cuando se produce un problema, a quién cuando se necesite información, a través de qué medio, cuál es el tiempo estimado en el que se deberá realizar una acción en concreto… 

También determinará cuáles son las tareas que se deban llevar a cabo durante el día a día, cómo contestar una llamada de un cliente, el tono que se deba usar y dónde están las líneas rojas al teléfono. 

Posiblemente (dependiendo de la morfología de tu empresa) también incida en la manera de vestir (ya sea por seguridad o por estética) y en cómo cada trabajador deba mantener su área de trabajo (sobre todo si está a la vista de personas ajenas a la empresa). 

El protocolo corporativo engloba todas las acciones que se llevarán a cabo dentro de la compañía, ya sean dirigidas hacia el exterior o hacia la propia empresa, y define cómo deberán ser cada una de ellas. Por eso mismo dentro del paraguas del protocolo corporativo encontraremos muchos protocolos más específicos para cada área de actuación: comunicación, seguridad informática, atención al cliente, emergencias, accidentes, protección de datos, gestión de residuos y un sinfín de opciones que dependerán del tipo de empresa en la que se quieran aplicar.

Si esto es así, ¿no estás de acuerdo conmigo en que un buen protocolo corporativo es básico para que tu empresa funcione adecuadamente? Estoy segura de que eres consciente de ello.

Áreas más genéricas a las que afecta el protocolo corporativo

Pero la cosa no se queda ahí. El protocolo corporativo llega a más ámbitos y tiene cierta influencia sobre ellos:

  • Forma parte de la identidad corporativa. Evidentemente, la manera en que decidimos cómo actuará nuestra empresa, sin duda, definirá cómo queremos que se proyecte hacia todos nuestros públicos (tanto internos como externos) y dotará de identidad propia a la misma.
  • Optimiza las relaciones laborales. No es una fórmula mágica que conseguirá que todo el mundo se lleve de maravilla, pero ayudará en gran medida a minimizar los conflictos que emerjan por una falta de protocolo.
  • Aumenta la productividad. Y no es solo porque los trabajadores cuenten con una hoja de ruta para hacer su trabajo, sino porque serán menos las incidencias y los procesos se agilizarán cada vez más.
  • Mejora la imagen corporativa. La imagen entendida como reputación, claro. Si se proyecta cierta sensación de orden, sin duda será un atributo positivo que se relacionará con el concepto que queremos transmitir de nuestra empresa.
  • Define mejor nuestra propuesta de valor. ¿Qué nos diferencia de nuestra competencia? Pues precisamente eso y también algo muy importante y que todos sabemos: los detalles. Podrías marcar esa diferencia aún más si atendieses a esos pequeños detalles que tus competidores no tienen en cuenta y que tu cliente potencial tanto valora. Añadiéndolos al protocolo los normalizarías y acabarían por formar parte de vuestra cultura empresarial.
  • Mayor calidad. Si el protocolo está bien definido, adaptado adecuadamente y además se sigue (que ese es otro tema importante que veremos en el siguiente apartado), la calidad de tu producto o servicio se verá incrementada de forma automática y tus clientes lo notarán. Ese es otro de los detalles que te desmarcarán de tu competencia.

Es tan importante el protocolo como el hecho de seguirlo

Crear un protocolo para una empresa no es una tarea sencilla: se requiere un estudio previo para determinar la situación de la que se parte, determinar los objetivos que se quieren alcanzar con esta acción y a partir de aquí analizar las diferentes vías a través de las cuales se puede actuar para alcanzarlos. También será necesario determinar cuál será el camino más apropiado en función de nuestro contexto. 

El siguiente paso es tomar acción. Y, cuidado, que esto no es una expresión al uso. Tomar acción quiere decir ponerse manos a la obra. Porque puedes pensar lo que quieras, pero lo que se ve es lo que realmente acabas haciendo.

Pero bueno,  como te he dicho, existe todo un trabajo previo muy importante para decidir qué hacer y por qué.

Vida útil del protocolo corporativo

¿Sabes lo más gracioso del tema? Que los protocolos son entes vivos. A ver, no quiero decir que tengas que cuidarlos como si fuesen una mascota, pero sí que tienes que mantenerlos vivos y adaptarlos según vaya siendo necesario. ¿Cuál es el problema si no se hace? Simplemente que dejan de ser útiles y se acaban perdiendo. Por lo que volverías a la casilla de salida. Y, como ya hemos visto, es tan importante generar un protocolo como asegurarte de que se sigue.

Un protocolo no es un cuadro que te compras, cuelgas en la pared y al que no le tienes que hacer mucho más caso. La empresa evolucionará, cambiará y, por lo tanto, el protocolo corporativo deberá adaptarse a la nueva realidad a la que deba responder.

Para tener bajo control este aspecto será necesario hacer revisiones periódicas en las que analices si el protocolo que se está llevando a cabo es realmente el idóneo para alcanzar los objetivos corporativos que estás persiguiendo. Si es así perfecto, hasta la siguiente auditoría de control; si no es así, será cuestión de hacer una revisión en profundidad para implementar el protocolo empresarial adecuado a la nueva situación.

¿Existe algún dato específico sobre cuál es la vida útil aproximada de estos protocolos corporativos? Pues no. Cada empresa es distinta, las situaciones a las que hace frente también lo son y la manera en que decide afrontar los cambios la definen enormemente. Lo que marcará la diferencia entre tu empresa y las que forman parte de tu competencia será, en gran medida, cómo manejas estas cuestiones que suelen estar más ocultas a las miradas externas, pero que tienen una gran repercusión tanto a nivel interno como externo, porque forman parte de la comunicación interna y son fundamentales para que todo funciones como tiene que ser. 

¿Vas a dejar en manos del azar la gestión interna de tu empresa? Seguro que eres un empresario con los pies en el suelo y sabes que sería una imprudencia hacerlo.

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Consecuencias de una mala comunicación interna

Consecuencias de una mala comunicación interna

Hoy vamos a hablar de las consecuencias de aplicar una insuficiente o mala insuficiente comunicación interna en tu empresa. Pero es probable que no tengas ni idea de lo que es y no te culpo. Porque, a pesar de lo importante y fundamental que resulta para el mundo empresarial, es un ámbito que se ha visto altamente camuflado en los últimos años tras la sombra de la comunicación externa. Así que si necesitas refrescar la memoria, pincha aquí para redescubrirla y comprender mejor la envergadura de lo que hoy te propongo.

Las 5 consecuencias más comunes

Antes de empezar con la clasificación que he preparado, me gustaría que supieras que los beneficios que consigue la empresa que cuenta con una buena comunicación interna son múltiples. Por esa regla de tres, no gestionarla adecuadamente también puede dar como consecuencia problemas que a la larga se pueden transformar en algo mucho más grave. Básicamente, porque se suele generar el efecto “bola de nieve” y un pequeño detalle se puede transformar con el tiempo en algo enorme. ¿Y cuáles son esas consecuencias? Vamos a ver las más comunes.

1. Desmotivación

Si los trabajadores no se sienten valorados irán a trabajar sin ganas, sus tareas se volverán rutinarias y no representarán un reto para ellos sino más bien una carga. Nos encontraremos con personas que sólo querrán realizar su jornada, sin prestar demasiada atención a la calidad de sus tareas. Simplemente querrán cumplir con lo establecido y con un horario. Estas personas pueden ser muy talentosas, ideales para el puesto que ocupan, pero si no encuentran una motivación, muy probablemente acaben por irse de la empresa en cuanto se les presente la ocasión.

2. Desorden jerárquico

Está muy bien que el jefe sea cercano a sus trabajadores, que los conozca personalmente y que incluso exista una relación de amistad, pero eso no debe difuminar la jerarquía de una empresa en la que deben quedar claras las posiciones, las responsabilidades y los límites de cada uno. Si la empresa fuese creciendo y continuase sin marcar una pirámide de mando clara, esta situación se acabaría transformando en un problema, ya que la confusión llevaría al caos y el caos al desastre.

3. Protocolo inexistente

Si el protocolo de comunicación no se establece claramente, es fácil generar malentendidos que lleven a situaciones desagradables. Los errores se convertirían en algo común, la pérdida de información daría pie a errores más graves, probablemente los mensajes no llegarían a sus destinatarios, y esto provocaría situaciones realmente comprometidas que alimentarían ese caos que ya hemos comentado y que fácilmente se podría traducir en las temidas pérdidas económicas.

4. Mal ambiente de trabajo

La acumulación de pequeños detalles dan pie a situaciones tensas que propician un ambiente cargado, lleno de personas con una piel muy fina y una alta sensibilidad que no son más que la consecuencia de una mala comunicación interna. Los trabajadores no sólo no estarán motivados por acudir a su puesto de trabajo sino que además serán propensos a provocar situaciones tensas que puedan desembocar en algo más grave.

5. Imagen corporativa dañada

Al igual que un trabajador se convierte en un embajador corporativo muy preciado cuando la comunicación interna fluye adecuadamente (endomarketing), también se puede convertir en el peor enemigo de la propia empresa. Si cuando está dentro de la compañía está en continua tensión, discutiendo por cualquier cosa, esperando a ver cuál será el próximo error, a que venga algún compañero a gritarle o incluso a faltarle al respeto, etc. Por supuesto que cuando esta persona esté en la esfera externa no alabará las grandezas de su empresa, muy al contrario. Esto, sin duda, será un golpe muy duro para la imagen y la reputación corporativa ya que nadie es más creíble que una persona que forma parte de la propia compañía. Y si el ambiente está tan cargado, te aseguro que no serán ni uno ni dos.

El efecto bola de nieve

Todos estos factores desembocan en otros a los que, si no se les pone remedio, siempre irán a más y provocarán una CRISIS. Y en el peor de los casos, podría acabar con el cierre de la empresa y con todo lo que esto conlleva. 

Siempre se puede actuar antes de llegar a una situación tan grave, por supuesto. Pero para ello será necesario que cuentes con una comunicación interna sana. Ésta te permitirá detectar los problemas antes de que sean demasiado grandes. Y si ya has detectado alguno, mi consejo es que no esperes a que se solucione solo. Recuerda que lo que pasa dentro de tu empresa es responsabilidad tuya, por lo que no es para nada recomendable dejar estos asuntos en manos del azar.

Ten en cuenta que las consecuencias que hemos visto hoy son las más habituales, pero antes de llegar a ellas existe una serie de síntomas que deberían llamar tu atención como, por ejemplo, el absentismo injustificado y reiterado, el continuo atasco en tareas relativamente sencillas, la repetición constante de errores, etc. Y, ¿sabes qué? A veces la solución es más sencilla de lo que parece.

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