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La sugestología y cómo ya la estás aplicando en tu empresa

La sugestología y cómo ya la estás aplicando en tu empresa

La sugestología está íntimamente ligada a la imagen de marca. Pero ¿alguna vez te has parado a pensar en cómo se genera? No me digas que eres de los que piensa que de eso se encarga el diseñador gráfico…

Sí que es cierto que cuando quieres crear la imagen de marca lo primero que piensas es en ir a hablar con un diseñador gráfico o tú mismo empiezas a hacer bocetos de lo que quieres en tu logo: la tipografía, el eslogan, los colores, las formas, etc. Tal vez crees membretes para incluirlos en tus sobres y cartas corporativas, sellos o lo que se te pueda ocurrir. Eso está muy bien, pero quiero que tengas presente que la imagen de marca no se queda ahí.

Hay un millón de cosas que no están al alcance del diseñador gráfico y que también influyen en cómo se percibe la imagen de marca. Y me refiero a detalles como, por ejemplo, el tono que usas en tus publicaciones, el tipo de palabras que decides utilizar en los correos electrónicos, la firma, el tipo de atención telefónica, el tono con el que hablas habitualmente, cómo vistes (tanto tú como las personas que representan tu empresa), los tiempos de espera… detalles…

Bien, pues todos estos “detalles”, por llamarles de alguna manera, forman parte de la sugestología de tu empresa. Esta palabra hace referencia a las conexiones neuronales que se llevan a cabo cada vez que recibimos un estímulo y éstos determinan cuál va a ser el posicionamiento de tu marca.

El posicionamiento, por si no lo sabes, es el lugar que ocupa una marca en el ranking mental de cada uno de nosotros. Para que te hagas una idea, un niño de 8 años promedio no tiene el mismo posicionamiento de McDonald’s que una persona adulta que se preocupa por su alimentación o un vegano o una persona que se pirra por la comida rápida, ¿verdad? Sin embargo, esta empresa lleva a cabo las mismas acciones de marketing y el mensaje que transmite es el mismo para todos. 

Bien, pues si volvemos al mundo que tenemos a nuestro alrededor (teniendo en cuenta que no eres el propietario de McDonald’s), vemos que empresas de tu entorno no tienen el mismo posicionamiento entre las personas que conoces. No importa a qué se dediquen, ni tampoco las acciones que lleven a cabo. Todas, de un modo u otro, posicionan de forma positiva o negativa en nuestro ranking mental. Pero ya no es por el dinero que se gastan en marketing, en community management, en diseño gráfico, etc. Sino en todos esos “detalles” que, en definitiva, determinan cómo es la empresa. He aquí los resultados de la sugestología que están utilizando ahora mismo.

Todo: la disposición de las cosas que tienes en tu oficina, el uniforme que utilizan las personas que trabajan contigo, si recibes al cliente con una sonrisa aunque no te esté viendo (pero que igualmente se nota), si callas o tienes una respuesta a su pregunta, la manera en que tratas con las personas (tanto las de dentro como las de fuera del núcleo corporativo), si eres puntual, si cumples con los plazos, si eres más de poner excusas o de enfrentar de cara las cosas que no han salido bien,…

Repito: todo, absolutamente todo, forma parte de tu imagen de marca y por ello deberás prestar atención a todos esos detalles para enfocarlos a lo que realmente quieres transmitir. Así que mi consejo es que no ignores los comentarios que puedas oír y que te puedan ayudar a mejorarlos. Porque tu punto de vista está muy bien, pero el que es realmente importante es el de la personas que están posicionando tu empresa, así como  el impacto que éste provoca en ellas.

De eso se trata la sugestología.

El principio de reciprocidad

El principio de reciprocidad

Por si te esperabas que empezase con una definición de la RAE sobre la reciprocidad, ya te aviso que no voy de este palo. Lo cierto es que te invito a que cojas un diccionario y busques tú mismo el significado de esta palabra. Pero como las definiciones de esta entidad suelen ser más complicadas que la propia palabra, sólo te voy a decir que algo que es recíproco es algo que transmites y que tarde o temprano vuelve a ti. Es parecido a corresponder, aunque no es exactamente lo mismo.

De todos modos, esto no es una clase de lengua. Así que no vamos a ahondar más a nivel lingüístico, pero quédate con la idea del retorno, ¿vale?

https://youtu.be/3P8Ky8OUloM

Te habrás fijado que en los últimos años, sobre todo en internet, hay un montón de recursos útiles que además son gratuitos: pdf’s, audios, tablas, plantillas, listas, etc. etc. etc. Y sí, lo has adivinado, todos estos artículos tienen un objetivo marketiniano. Porque para acceder a ellos debes dejar tus datos y a partir de ahí empiezas a recibir correos o notificaciones de la persona que te ha “regalado” ese recurso. Seguramente no te estoy descubriendo nada nuevo, pero ¿te has parado a pensar en por qué esta gente te permite acceder a todo ese contenido gratuito sólo para enviarte emails? Al fin y al cabo no les estás comprando nada y ellos te están dedicando su tiempo y sus recursos. Visto así, incluso parece que estas personas no tengan mucha idea de lo que es un negocio, ¿verdad?

Pues te equivocas. Estas personas saben lo que es el principio de reciprocidad. Tú te descargarás su contenido, disfrutarás de él, le sacarás el máximo partido, pero llegará un momento (tarde o temprano) en el que habrá algo que no sepas hacer o que necesites que alguien haga por ti. Dime, ¿quién crees que te vendrá a la cabeza cuando finalmente ese momento llegue? Pues es muy probable que sea esa persona que te ha estado “ayudando” durante este tiempo. Claro que también puedes ser de los que vayan a Google a ver qué encuentran por ahí. Pero te aseguro que un alto porcentaje se suele quedar con esa primera opción. ¿Y sabes por qué? Porque en realidad ya lo conoces. 

Vale, tienes razón. En realidad no lo conoces, pero has utilizado sus recursos, sabes cómo trabaja, te gusta cómo se expresa. ¿Por qué no podrías trabajar con esa persona aunque no la conozcas en persona?

Pues este principio de reciprocidad, como ves, es muy utilizado en marketing. Lo verás a diario varias veces: que si un webinar gratuito, que si una masterclass, que si un descargable, que si una sesión gratuita de no-sé-qué… Lo verás de mil formas. Pero en el fondo lo que buscan es que el día que necesites sus servicios te acuerdes de ellos y los consideres como tu prioridad. Hoy por ti, mañana por mí.

Y aunque te sorprenda, este mismo principio también se aplica a la comunicación interna. Porque cuando ayudas a alguien, esta persona se siente de alguna manera en deuda contigo. Aunque, sinceramente, cuando ayudes a una persona, te recomiendo que no esperes reciprocidad en todos los casos. Ya te digo que no es una norma que se aplique al 100% de la población, pero más del 90% se sienten regidos por este principio. 

¿Eres tú uno de ellos?